Los laboratorios Peratech -North Yorks, Inglaterra- han recibido un encargo del MIT para desarrollar pieles electrónicas fabricadas con la tecnología QTC Quantum Tunnelling Composite, un polímero electroactivo- de la que ya se habló hace unas semanas por aparecer en las predicciones de muchos para las próximas generaciones de pantallas táctiles, por ejemplo para móviles.
La ventaja de este tipo de pieles sobre a las usadas anteriormente está en el alto grado de sensibilidad que presentan a estímulos como la presión ejercida sobre ellas, lo que permite;; modular una respuesta diferenciada. El hecho de que estas pieles puedan usarse para medir, por ejemplo, la intensidad de un contacto, abre innumerables posibilidades al desarrollo del equivalente robótico al sentido del tacto humano.
Gracias a estas pieles, Peratech puede hacer que los robots que las usen detecten la parte de su “cuerpo” en la que reciben el contacto y reaccionen ante eso en la manera que estén programados.
Utilizando esta tecnología ya se ha construido una mano que responde al ser tocada por un ser humano, pero el MIT quiere construir un cuerpo entero con la intención de crear un robot que pueda interactuar con los humanos de manera táctil.
Tal y como describen Walter Dan Stiehl y Cynthia Breazea, miembros del grupo Robotic Life Group del MIT y autores del ensayo “A Sensitive Skin for Robotic Companions FeaturingTemperature, Force, and Electric Field Sensors” -disponible aquí para descarga en pdf-, la emulación del tacto abre las puertas al uso terapéutico y social de estos robots. No se trata sólo de crear un robot que parezca humano sino de conseguir que se comporte cada vez más como un ser humano, lo que incluye reaccionar al ser tocado.
En estos momentos, el trabajo realizado para construir un robot de compañía por parte del Robotic Life Group incluye un prototipo de robot “Abrazable” -Huggable, en inglés- que tiene forma de oso de peluche y cuyo principal objetivo es reaccionar al contacto y diferenciarlo en grados y categorías, ya que una palmada en la espalda no debe confundirse con el roce de un abrigo, por ejemplo.












