
No se trata sólo de que los portátiles estén arrasando en las ventas frente a los ordenadores de sobremesa, sino que incluso estos están empezando a notar la competición de los dispositivos ultra-portátiles, bien en forma de netbooks, bien en forma de teléfonos inteligentes como el iPhone, la Blackberry, los terminales con Android o cualquiera de los otros teléfonos con capacidad de navegar por internet y realizar tareas ofimáticas básicas.
John Herlihy, director del departamento de ventas en línea de Google Europa, declaró en la Digital Landscapes Conference que “Los PCs serán irrelevantes en tres años” y esa es la razón por la que Google se;; centrará en el desarrollo de software para teléfonos.
Los avances en la potencia de los microprocesadores y en la duración de las baterías permite que se diseñen gadgets con una elevada capacidad de computación, por eso lo que ahora consideramos teléfonos de última generación deberían considerarse como ordenadores de bolsillo, porque realmente pueden llevar a cabo acciones que hace apenas unos años estaban limitadas al mundo PC.
Si pensamos en las tareas para las que la mayor parte de la población utiliza sus ordenadores fuera del ámbito profesional, nos encontramos con que la búsqueda de información, comunicación -vía mail, redes sociales, chat…- y consumición de contenidos multimedia -fotos, vídeos y música- son los tres pilares básicos de los internautas. Y estas tres acciones pueden llevarse a cabo sin ningún problema en una netbook o en un un teléfono inteligente.
Un ejemplo de esta tendencia lo tenemos en el gran anuncio tecnológico de los últimos meses fue la iPad de Apple, que en realidad es un gadget increíblemente cerrado y en el que el usuario sólo puede experimentar con aquellas aplicaciones permitidas por la empresa de Cupertino… y sin embargo cubre todas las demandas de los usuarios básicos.
Esta evolución hacia la portabilidad hace que se potencie la creación de cierto tipo de contenidos que pueden consumirse “en movimiento” y de manera fragmentada, de igual manera que ya no compramos discos sino canciones, y parece evidente que en un futuro muy próximo se irá limitando el uso de portátiles de mayor tamaño para ciertas labores que requieran pantallas más grandes.










