
Como dice Seth Godin, hay personas que tienen -por diferentes razones- un altavoz más grande que otros, es decir, que pueden enviar mensajes que llegan a más gente, de manera más rápida, con más intensidad… y sin duda el presentador norteamericano especializado en tecnología Leo Laporte es uno de los que puede hacer llegar su mensaje a mucha gente. Ayer lunes, durante su programa This Week in Tech, en medio de una conversación con sus invitados, Kevin Rose -fundador de Digg-, Clayton Morris y John C. Dvorak, decidieron comprobar si podrían superar la capacidad de convocación de Conan O'Brien, uno de las grandes figuras de la televisión norteamericana: el reto consistía en;; hacer que una persona ajena al mundo de las celebridades o gurús tecnológicos consiguiera superar en seguidores a Sarah Killen, la única persona -elegida al azar- a la que O’Brien sigue en Twitter. Para respetar las condiciones del experimento, Laporte y su equipo eligieron a un usuario de Twitter también al azar, usando como criterio de búsqueda que hubiera tuiteado “Odio la tecnología”, y así encontraron a Lisa Etheridge, que vive en Auckland, Nueva Zelanda y pasó de tener tres seguidores a miles, en apenas segundos. Cuando escribo estas líneas -10:00 del martes 9 de Marzo- ya va por los 11.200… y sin duda, seguirá subiendo. Quizá una de las razones de este trepidante aumento tiene que ver con el hecho de que Leo Laporte sorteará una iPad entre quienes sigan a Lisa -y también ha prometido regalar una a Lisa, por las molestias ocasionadas-.
Cuando la neozelandesa se despertó y reactivó su cuenta -colapsada por tanto tráfico- entendió que su vida podría cambiar o, como ella misma dijo, “Al fin he encontrado la fama, esperemos que le siga la fortuna”. Así que ha hecho publicidad del proyecto universitario en que trabaja y ya está preparada para sus primeras entrevistas con los medios -parece que hoy aparecerá en varias emisoras de radio neozelandesa.
Aunque quizá esto no sea lo más elevado que se puede hacer con la tecnología de internet, es indudable que la conectividad desubicada que ofrece generará cada vez más fenómenos como este, gente anónima que por una razón u otra se convierte en centro de todas las miradas.
El concepto de la viralidad aplicado a internet es clave para entender muchos de nuestros comportamientos en este medio. Hoy Lisa no es sólo una persona sino que se ha convertido en una marca en sí misma, de lo que decida hacer con ese poder dependerá que este sea un periodo de fama momentáneo o que, de verdad, cambie su vida.










