
La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio -NASA- anunció ayer que continuarían aumentando el presupuesto para la misión Cassini-Huygens, iniciada el 15 de Octubre de 1997 y rebautizada ahora como Misión Cassini Solstice, cuyo objetivo es estudiar Saturno y sus satélites. Hasta el momento, esta misión, en la que participa la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Italiana, ha aportado numerosos e importantes datos astrofísicos, así como vistosas fotografías que han contribuido a hacer de esta misión una de las más publicitadas de los últimos años.
La nave Cassini y la sonda Huygens llegaron a Saturno nueve años después de salir de la Tierra y desde entonces han enviado información de manera diaria, ampliando nuestro conocimiento, por ejemplo;;, de los anillos de Saturno o de la magnetosfera -la burbuja magnética que rodea el planeta-.
La misión tenía una duración inicial de once años, sin embargo, lo exitoso de sus resultados han conseguido una ampliación de tres años más, así que seguiremos recibiendo datos de Saturno, como mínimo, hasta el 2011.
El aumento del presupuesto destinado a esta misión por parte de la Nasa contrasta con los recortes que han puesto fin al programa Constellation, algo que ya anunciamos en Tecnologia.org hace unos días. Entre las inversiones que aumentan, es necesario destacar la importancia que tiene la renovación de las antenas destinadas a la exploración del llamado espacio profundo -más allá del Sistema Solar-. La Nasa ha anunciado que sustituirá sus envejecidas antenas de 70 metros de diámetro, como la situada en el Madrid Deep Space Communication Complex de Robledo de Chavela, provincia de Madrid, por una nueva red de antenas de 30 metros.
Una lectura de estas diferencias en la inversión es que la Nasa desea centrar su esfuerzo en aquellas misiones ya en funcionamiento y exitosas, buscando mejorar la tecnología que permitirá futuras salidas al espacio y ampliar los descubrimientos desde la Tierra. La exploración de los cuerpos celestes más cercanos parece que dependerá, en un futuro próximo, de la inversión privada; al menos esa parece ser la intención de EEUU.










