El periódico norteamericano The New York Times publicó el pasado día doce de agosto un artículo detallando cómo Adam Savage, uno de los presentadores del conocido programa de televisión “Cazadores de mitos”, publicó una foto de su nuevo coche antes de salir a trabajar… ofreciendo, sin ser consciente de ello, la ubicación exacta de su domicilio y la información necesaria par saber que éste quedaría vacío durante horas. Potencialmente, esta información podría usarse para controlar las rutinas de los usuarios sabiendo en qué lugares pasa su tiempo o su ubicación presente.
Aunque no es necesario crear más alarma de la necesaria, porque es posible controlar la información que diseminamos, el artículo del NYT resulta interesante porque aporta un par de datos concretos sobre cómo podría utilizarse esta tecnología y el tipo de datos que se pueden extraer de ella.
Como muestra de la información compartida sin darnos cuenta tenemos la página web I can stalk you podemos ver una muestra de lo que transmitimos cuando publicamos, por ejemplo en Twitter, una fotografía con geoetiquetas. Esta página nació como recordatorio de las imprudencias cometidas habitualmente y sin consciencia de ello por quienes usan Twitter para compartir imágenes. En una larga lista actualizada en tiempo real, la web nos muestra la información contenida en las geoetiquetas que acompañan a nuestras fotos, ofreciéndonos mensajes del tipo “Ahora mismo estoy en las inmediaciones de…”. Aunque esta página se centra en Twitter, la posibilidad de compartir imágenes en otras redes sociales hace que el riesgo esté presente también en otras como Facebook, Flickr o Picasa.
Todos los dispositivos de captura de imagen que usan esta tecnología de ubicación tienen mecanismos para cancelar su aparición, de modo que las fotos que hagamos no contengan esa información adicional, así que es recomendable familiarizarse con las formas de controlar lo que compartimos con nuestras imágenes.











