
A pesar de que el gobierno del presidente Obama anunció hace poco la necesidad de afrontar el estudio y exploración del espacio como una labor común a todos los países de la Tierra, este sentimiento de concordia mundial no se extiende a lo respectivo a la seguridad nacional y los intereses espaciales de EEUU. El Departamento de Defensa dio a conocer hace dos años su intención de crear un sistema de vigilancia espacial basado en el espacio -SBSS son las siglas del original en inglés- que consistiría en una serie de satélites que examinarían el comportamiento de los elementos en órbita terrestre para prevenir accidentes causados por la basura espacial y asegurar que no se generan amenazas contra los intereses espaciales estadounidenses.
El primer satélite del SBSS, que será lanzado al espacio el 8 de julio, tras dos años de retraso, ha sido construido principalmente por la empresa Boeing, que ha llevado a cabo multitud de trabajos para el gobierno norteamericano como subcontrata privada. El objetivo del lanzamiento será situar el satélite a 630 km de altitud, de modo que la cámara principal, que está montada sobre dos eje rotores que le permiten una visibilidad máxima sin depender del movimiento realizado por el satélite en sí, lo que conlleva un ahorro de;; combustible considerable. El satélite alertará del desprendimiento o alteración en las rutas de los grupos de basura espacial y facilitará la labor de planificación de misiones.
En el futuro se creará una red de satélites que cubrirán con su barrido el cielo terrestre, analizando sin interrupción las amenazas potenciales de los fragmentos en órbita. Actualmente se estima que existen unos 1000 satélites en órbita que aún mantienen su función, además, existen más 20000 piezas de basura espacial, que miden desde varios metros hasta escasos centímetros y que podrían suponer una amenaza para futuros lanzamientos o, incluso, para el funcionamiento de los satélites existentes.











